El presidente Abelardo De La Espriella presentó el domingo el «Presupuesto de la Verdad» para 2027: $635 billones en total, de los cuales $281,4 billones (44%) provienen de deuda y cerca de $299 billones de ingresos corrientes. El servicio de la deuda subirá a $155,4 billones el próximo año, $55 billones más que en 2026; el Ministerio de Hacienda explica ese incremento señalando que la propia proyección para 2027 pasó de $118 billones, calculados por la administración anterior, a $155,4 billones en el cálculo actual. «En lugar de decir la verdad, nos ocultaron todo para seguir con el derroche y la corrupción. Se planeó con ingresos que no existían. El resultado es un Estado con más obligaciones y menos capacidad de respuesta cuando el país lo necesita», afirmó el presidente.
El vicepresidente José Manuel Restrepo calificó el manejo fiscal previo como «irresponsabilidad fiscal», y el Gobierno anunció un ajuste de austeridad de $17,4 billones: $13 billones en reducción de transferencias, $3 billones en compra de bienes y servicios y $2,5 billones en proyectos de inversión no prioritarios. El presidente afirmó además que el gobierno anterior llegó a comprometer $10 billones en apenas una semana, y el congresista Simón Molina, aliado del Gobierno, sostuvo que cifras sensibles de salud, pensiones, subsidios y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) quedaron ocultas en el presupuesto saliente, con $9,6 billones del Fepc «escondidos para que el déficit cuadrara en el papel», según sus palabras. Se trata de señalamientos del Gobierno actual contra la administración anterior, sin un pronunciamiento judicial o de un organismo de control independiente sobre su fondo.
El «Presupuesto de la Verdad» deberá surtir ahora su trámite en el Congreso, donde previsiblemente enfrentará resistencia de sectores que cuestionarán tanto el diagnóstico fiscal como los recortes anunciados.

