El presidente Abelardo De La Espriella advirtió que quienes recluten niñas, niños y adolescentes no tendrán mesas de negociación, salvoconductos ni tratos preferenciales en prisión. «El que reclute a un menor no va a encontrar mesa, ni salvoconducto, ni pabellón privilegiado en una cárcel», dijo el domingo 27 de septiembre en una alocución televisada desde la sede de Gobierno en Barranquilla, en la que se refirió al reclutamiento de menores por parte de estructuras criminales y aseguró que su Gobierno actuará para protegerlos y perseguir a quienes los utilizan.

El mandatario describió el reclutamiento como el robo de la infancia. «Un menor reclutado es una hija o un hijo a los que le robaron la escuela, la niñez, la infancia, la inocencia, la casa», afirmó. Como ejemplo se refirió a la estructura de alias ‘Araña’ en Putumayo, a quien la Fiscalía imputó en Colombia reclutamiento de menores, homicidios y desplazamientos forzados. Según el presidente, los llamados comandos de frontera usan eventos comunitarios y recursos de actividades ligadas a la coca para atraer y reclutar adolescentes, y cuando la Fuerza Pública adelanta operaciones ponen a los menores en primera línea. «Y cuando el Estado se acerca, el criminal, como buen cobarde, lo pone al frente para esconderse detrás de él, utilizándolo como escudo», sostuvo.

Por eso, dijo, la extradición de ‘Araña’ a Estados Unidos fue una respuesta directa a esa práctica. «Eso se repara con una extradición como la que hice, porque esa extradición no fue un trámite diplomático, es un mensaje claro y contundente», manifestó.

El presidente insistió en que los menores reclutados deben ser tratados como víctimas y que el Estado tiene la obligación de protegerlos, pero advirtió que esa protección no puede convertirse en un escudo para los criminales. «Un niño reclutado es una víctima. El Estado tiene que protegerlo con inteligencia y decisión», señaló, y agregó que «esa protección, compatriotas, no puede convertirse en un escudo para que el criminal que lo recluta lo use». En su lectura, si un cabecilla cree que tener menores en un campamento le garantiza inmunidad, «estamos premiando al que viola el derecho internacional humanitario».

El mandatario también cuestionó que los procesos de negociación sirvan para que organizaciones que reclutan menores mantengan su capacidad de acción, y marcó distancia con esa política. «Va a encontrar una corte, va a encontrar la ley y sobre todo se va a encontrar con El Tigre, porque nuestros niños son sagrados», dijo sobre quien recluta. Y cerró con un mensaje sobre el cambio de rumbo: «‘Araña’ se fue y con él se va una época, la época en la que el Estado negociaba con quien reclutaba niños. No lo voy a aceptar, no lo voy a permitir y lo voy a combatir».

El reclutamiento de menores está tipificado como delito en el Código Penal colombiano y es considerado una infracción grave al derecho internacional humanitario. La postura del presidente implica que las estructuras que incurran en esa práctica quedarían por fuera de cualquier mecanismo de diálogo con el Gobierno.