El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, ordenó la activación de una ofensiva militar y policial de cobertura total en el departamento de Norte de Santander, focalizando los despliegues operacionales en la subregión del Catatumbo. La determinación gubernamental responde al incremento de acciones hostiles y atentados terroristas perpetrados por grupos armados al margen de la ley dedicados al narcotráfico y la extorsión.
Durante una alocución oficial ante la cúpula de las Fuerzas Militares, el jefe de Estado enfatizó que la Fuerza Pública no replegará sus posiciones en los municipios golpeados por la violencia. El plan de choque incluye la movilización de batallones de despliegue rápido, el fortalecimiento de la inteligencia militar y el incremento de patrullajes aéreos y terrestres en los corredores fronterizos y zonas de acopio de alcaloides.
El Gobierno Nacional confirmó la asignación de recursos presupuestales adicionales para consolidar la infraestructura de seguridad en los cascos urbanos y brindar protección reforzada a las comunidades rurales vulneradas por los enfrentamientos. De La Espriella señaló que el Estado mantendrá la presión armada sobre los centros de mando de las organizaciones criminales hasta restablecer el orden público.
La Presidencia solicitó a la Fiscalía General de la Nación acelerar las órdenes de captura contra los cabecillas de los frentes armados que operan en la frontera. La estrategia militar estará acompañada por brigadas institucionales para garantizar la atención humanitaria de las familias desplazadas durante las operaciones.
La orden se suma a una serie de operaciones militares que el gobierno De La Espriella ha ejecutado en el Catatumbo desde agosto, incluidos bombardeos contra estructuras del Eln en la zona rural entre Tibú y San Calixto. Analistas en seguridad precisaron que el fortalecimiento de las operaciones busca además neutralizar las rutas fluviales y terrestres empleadas para el tráfico transnacional de drogas.

