En la conmemoración del Día Cívico del Veterano, en la Base Naval ARC Bolívar de Cartagena, el presidente Abelardo De La Espriella fijó ante militares y policías activos y retirados su idea de la paz: «La paz verdadera no consiste en que el Estado renuncie a su autoridad, consiste en que ningún colombiano tenga que seguir sometido a la barbarie del terrorismo».

El presidente envió un mensaje a los grupos armados. «Tienen abierta la posibilidad de abandonar las armas, someterse a la justicia y responder por sus crímenes ante los jueces de la República», dijo. Pero advirtió que «los que continúan asesinando, secuestrando, extorsionando, haciendo minería ilegal, atacando a la población o reclutando niños, tendrán que padecer la acción implacable de unas Fuerzas Militares y de policías decididas a acabar con ellos».

De La Espriella dijo que derrotar al narcoterrorismo requiere «inteligencia, tecnología, recursos, movilidad, información y coordinación», pero que «nada de eso es suficiente si no hay voluntad política. Y a mí esa voluntad política no me va a faltar ni un solo minuto».

Sobre las Fuerzas Armadas, destacó que son «profesionales, experimentadas y curtidas en operaciones reales» y prometió respaldo: «No mandaré, eso sí, a un soldado a arriesgar su vida mientras desde la Presidencia se duda de la misión que se ha encomendado». También se definió como quien asume la dirección de la fuerza pública «sin vacilaciones, con autoridad y con determinación».

«No habrá descanso en esa tarea, porque yo fui elegido para proteger la vida honra y bienes del pueblo colombiano y lo voy a hacer», cerró.