Samuel Arboleda, de 21 años, quedó atrapado bajo los escombros de cuatro pisos en Pereira durante el sismo del 10 de agosto, inmovilizado con una columna presionándole la espalda baja, hasta que dos vecinos lo escucharon y lo rescataron. Sobrevivió y se recupera en un hospital, aunque perdió sus ahorros, documentos y pertenencias — dinero que había reunido trabajando en Uber para pagarse una carrera universitaria.
Su padre, René, resumió lo ocurrido: «Le cayeron cuatro pisos encima. Y está vivo, que es lo importante».
Pereira fue una de las ciudades más golpeadas por el sismo, con 93 fallecidos y 260 desaparecidos según el conteo de Asocapitales para capitales, lo que hace que un rescate con vida como el de Samuel —más de tres días después del terremoto— sea una noticia poco frecuente dentro de un balance dominado por cifras de víctimas. Su recuperación en el hospital continúa, y su familia no ha precisado todavía si retomará sus estudios universitarios en el corto plazo.

