Héctor Méndez, rescatista mexicano de 80 años y fundador de la Brigada Internacional de Rescate Topos Aztecas, llegó a Cali para sumarse a la búsqueda de sobrevivientes del sismo, directamente desde Venezuela, donde llevaba 40 días en labores similares sin regresar antes a México a descansar.
Su historia como rescatista comenzó el 19 de septiembre de 1985, cuando el terremoto de Ciudad de México lo llevó, siendo entonces profesor de inglés sin formación especializada, a rescatar con vida a su propio hermano atrapado bajo los escombros en Tlatelolco; al escuchar más voces pidiendo ayuda entre los escombros, decidió seguir buscando hasta que no quedó nadie más por rescatar, y de ahí no paró. Desde entonces, la brigada que fundó —conocida como «Los Topos» por su capacidad de acceder a espacios reducidos que otros equipos no pueden alcanzar— ha respondido a más de 30 terremotos en 22 países, financiada solo con donaciones y bajo el lema «vivir para servir».
A sus 80 años, Méndez encarna un tipo de ayuda internacional distinta a la que llega en forma de dinero o toneladas de insumos: la de rescatistas veteranos que se desplazan de país en país siguiendo cada emergencia, con una experiencia acumulada en terremotos que ningún entrenamiento reciente puede igualar. Que decidiera ir directo de Venezuela a Cali sin pasar por su casa en México resume el mismo espíritu que describe el lema de su brigada.

