Los grandes cambios de una ciudad comienzan cuando entiende que el deporte no es un gasto, sino una inversión con un alto impacto social, económico y en salud. Cartagena está frente a esa oportunidad, y el pádel es uno de los mejores ejemplos.
Lo que hace pocos años era un deporte emergente, hoy es una de las disciplinas de mayor crecimiento en Colombia y en el mundo. Según datos de EasyCancha y Comando Constructores, divulgados por El País América Colombia, el país ya cuenta con más de 230 clubes, cerca de 700 canchas y presencia en más de 50 ciudades. Además, el 90 % de las canchas existentes fueron construidas entre 2022 y 2024, mientras que las reservas para jugar crecieron 870 % en un solo año. Estas cifras reflejan un fenómeno deportivo, económico y social que ninguna ciudad debería ignorar.
Cartagena ya vive ese crecimiento. En pocos años han surgido nuevos clubes y torneos que atraen jugadores de diferentes regiones, dinamizando hoteles, restaurantes, transporte, comercio deportivo, entrenadores, fisioterapeutas y pequeños emprendimientos. El pádel ya hace parte de la economía del turismo deportivo del Caribe y representa una oportunidad para diversificar la oferta deportiva de la ciudad.
El mayor beneficio está en la salud.
Desde la perspectiva de las finanzas públicas, invertir en deporte significa reducir costos futuros en salud. El pádel no debe verse únicamente como una actividad recreativa; debe asumirse como una herramienta de prevención.
Su práctica frecuente mejora la salud cardiovascular, ayuda a controlar la presión arterial, fortalece músculos y huesos, mejora la coordinación, el equilibrio y la agilidad, y contribuye a prevenir enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y otras patologías asociadas al sedentarismo. También tiene un impacto significativo en la salud mental; disminuye el estrés y la ansiedad, mejora la calidad del sueño, fortalece la autoestima y promueve la integración social entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Cada ciudadano que incorpora el deporte a su vida representa una menor presión sobre el sistema de salud y una mayor productividad para la ciudad. En términos económicos, prevenir enfermedades crónicas mediante la actividad física es mucho menos costoso que tratarlas cuando ya afectan a la población.
El pádel también mueve la economía.
El deporte genera empleo, inversión y desarrollo. Cada cancha construida crea puestos de trabajo durante su construcción y operación. Cada torneo atrae visitantes, incrementa la ocupación hotelera, impulsa restaurantes, transporte, comercio local y servicios deportivos. Es una cadena de valor que fortalece la economía cartagenera y abre oportunidades para emprendedores y profesionales del deporte.
Por eso el pádel debe entenderse como una estrategia de desarrollo económico, turismo e inversión social.
Cartagena debe dar el siguiente paso.
La Federación Colombiana de Pádel ya existe y hoy lidera la organización oficial de esta disciplina en el país. Ahora Bolívar debe avanzar en la consolidación de su Liga de Pádel, para organizar competencias oficiales, desarrollar categorías infantiles y juveniles, formar árbitros y entrenadores, y proyectar a nuestros deportistas al escenario nacional e internacional.
Un llamado a la Gobernación de Bolívar, IDER y a la Alcaldía Mayor de Cartagena.
La ciudad necesita respaldar el crecimiento del pádel con más espacios públicos para su práctica. Así como Medellín y Bogotá ha impulsado escenarios deportivos que acercan esta disciplina a la ciudadanía, Cartagena debe habilitar canchas públicas de pádel en parques, complejos deportivos, colegios y universidades de las tres localidades. El acceso al deporte no puede depender únicamente de clubes privados.
Brindar espacios públicos para practicar pádel significa ofrecer alternativas de vida saludable, fomentar la convivencia, aprovechar el tiempo libre y fortalecer una disciplina que ya demuestra un enorme potencial deportivo, social y económico para la ciudad.
Cartagena no necesita más promesas deportivas; necesita infraestructura deportiva para todos. Mientras otras ciudades construyen escenarios públicos para democratizar el pádel, Cartagena no puede quedarse rezagada. El deporte también se gobierna con decisiones, presupuesto y visión de futuro.
El futuro del pádel en Colombia ya comenzó. Cartagena tiene el talento, el clima y la oportunidad; ahora les corresponde al IDER y a la Alcaldía poner la cancha al servicio de todos.
Las ciudades que entienden el deporte como una inversión en salud, empleo y desarrollo construyen una mejor calidad de vida para sus ciudadanos. Cartagena tiene la pelota en su cancha.
