El occidente colombiano, gravemente lacerado por el terremoto que tuvo como epicentro a San José del Palmar, está siendo escenario de un despliegue logístico sin precedentes. Toneladas de alimentos, agua potable, medicamentos, colchonetas y artículos de higiene han comenzado a ingresar a Buenaventura, Pereira, Quibdó y la zona del epicentro. 

Por vía terrestre, verdaderas caravanas de esperanza han logrado sortear la topografía. Al menos tres tractomulas —cada una con 35 toneladas de capacidad— y decenas de camiones partieron desde los centros de acopio en Bogotá, consolidando el esfuerzo ciudadano y estatal. 

A esta ola solidaria se ha sumado la comunidad internacional. En las últimas horas, Pereira recibió un avión proveniente de Chile cargado con 320 kits de alimentación, 200 de aseo, 346 de higiene y 27.000 unidades de medicamentos. Simultáneamente, el apoyo técnico y táctico extranjero ya opera en la «zona cero»: expertos de Estados Unidos evalúan el riesgo estructural de las edificaciones que quedaron en pie, mientras 82 efectivos de las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutan complejas maniobras de búsqueda y rescate en Cali.