Tierra Baja, la vereda de la Zona Norte de Cartagena, tiene desde el 15 de septiembre una nueva entrada: una doble calzada de acceso que conecta a la comunidad con la Vía al Mar y la Terminal de Transportes del Norte, y que recibe a quienes llegan con una escultura de gran formato en el centro de la glorieta, la ‘Luna de Bembeo’. La obra fue entregada por la Alcaldía de Cartagena, a través de la Secretaría de Infraestructura y el programa Vías para la Felicidad, con una inversión de $20.407 millones.

La intervención comprendió 1.813 metros lineales de vía, de los cuales 1.245 metros son en pavimento asfáltico y 568 en concreto rígido, para un total de 15.686 metros cuadrados intervenidos. Además, se construyeron 1.023 metros lineales de andenes y 977 metros de bordillos, y se instalaron iluminación y señalización. Uno de los puntos centrales es una nueva glorieta de retorno que articula las calzadas de ingreso y salida de la comunidad, desde la que se construyeron las vías que conectan con la Vía al Mar. La obra organiza así los movimientos entre Tierra Baja, la Vía al Mar y la Terminal de Transportes del Norte, un corredor que usan a diario residentes, transporte público, trabajadores y visitantes.

«Hoy estamos entregándole a Tierra Baja una obra que cambia completamente su entrada, su movilidad y sus posibilidades de desarrollo. Esta comunidad esperó durante años una vía digna y hoy la tiene», afirmó el alcalde Dumek Turbay durante la entrega. El mandatario explicó que la idea fue que la vereda no recibiera solo una carretera. «Queríamos que tuviera también una entrada que hablara de su gente, de su historia y de su cultura. ‘Luna de Bembeo’ queda aquí como un símbolo de orgullo para esta población y como una bienvenida para quienes lleguen a este territorio», dijo.

La escultura es obra de Moisés Zabaleta, artista y gestor cultural de la comunidad, y nació de talleres con los abuelos de Tierra Baja, que compartieron sus conocimientos sobre la naturaleza, la agricultura, el agua y las relaciones humanas, todos ligados a las fases de la luna. Según su autor, la tradición oral heredada de los mayores asociaba la luna nueva con una mayor sensibilidad hacia el amor y el cortejo. La pieza se desprende del parque temático Pescando Sueños, ubicado en el centro del pueblo, y hace parte de una reconstrucción de la memoria colectiva que antes quedó plasmada en 12 murales. «Hoy, esa escultura es un sueño hecho realidad, un sueño colectivo, un sueño de toda la comunidad, de nuestros abuelos, nuestros ancestros. Algunos ya no están, estuvieron en este proceso», explicó Zabaleta.

La obra también dejó empleo en la vereda: cerca del 80 % de la mano de obra contratada fueron habitantes de Tierra Baja, de modo que parte de la inversión se quedó en las familias de la comunidad. Nereida Cardozo, que vive en la vereda desde hace unos 18 años, fue una de ellas. «Era una vía de acceso que necesitábamos y verla hecha realidad. Me siento muy feliz de verla ya terminada. Fue muy importante para mí trabajar aquí», contó.

Para los comerciantes, la nueva entrada abre la puerta a más visitantes. Víctor Banquez, que lleva más de dos décadas con su negocio en Tierra Baja, resumió lo que significa para la vereda: «La vía le da presencia a Tierra Baja, nos da la opción de presentarnos ante el mundo y el país de otra forma». La doble calzada se suma a otras obras recientes en el territorio, como el colegio de Tierra Baja, entregado el año pasado.