La reglamentación técnica del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) para el Centro Histórico de Cartagena y su área de influencia ingresó formalmente en su fase de ejecución distrital tras recibir el aval definitivo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. El instrumento normativo se constituye en la hoja de ruta urbanística que regulará las intervenciones patrimoniales, el uso del suelo y las actividades comerciales en los sectores de San Diego, Centro, Getsemaní y la zona amortiguadora durante los próximos años.
La adopción de esta herramienta jurídica responde al acelerado crecimiento de actividades turísticas no reguladas que han generado presiones sobre la estructura arquitectónica y el tejido social del casco antiguo. Con la entrada en vigor del PEMP, la Secretaría de Planeación Distrital y el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) contarán con facultades sancionatorias y normativas para ordenar el espacio público, controlar los niveles de ruido y frenar las modificaciones no autorizadas en inmuebles de conservación histórica.
El plan establece directrices específicas sobre la tipología de establecimientos que podrán operar en las distintas manzanas del cordón amurallado, restringiendo la proliferación desmedida de bares y discotecas en áreas residenciales o de alto valor arquitectónico. Define además protocolos para la preservación del patrimonio inmaterial, protegiendo a las comunidades tradicionales del barrio Getsemaní frente a procesos de gentrificación y desplazamiento comercial.
Desde la administración del alcalde Dumek Turbay Paz se anunció la articulación de un equipo interinstitucional que supervisará la aplicación de las licencias urbanísticas y el cumplimiento de las cargas normativas exigidas a propietarios e inversionistas. La implementación del PEMP contempla la ejecución de proyectos de espacio peatonal, la renovación de redes de servicios públicos y el reordenamiento del comercio informal mediante zonas delimitadas de venta.
Gremios de la ciudad y defensores del patrimonio han señalado que la efectividad del PEMP dependerá de la capacidad de control en terreno y la asignación presupuestal para su vigilancia. La meta institucional apunta a equilibrar la dinamización económica que aporta el turismo con la salvaguarda de la distinción de Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad otorgada por la Unesco.

