El Ministerio de Transporte trazó una hoja de ruta con un plan de choque estratégico para destrabar los cuellos de botella operativos y de infraestructura que afectan la modernización del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla. La medida fue adoptada tras una inspección técnica presencial realizada en las zonas pendientes de intervención por las autoridades del sector gubernamental.

Las prioridades del plan de contingencia se centran en acelerar las obras en el muelle internacional y adecuar la infraestructura de las salas de migración, áreas estratégicas para la operatividad y la recepción de pasajeros internacionales. La fiscalización busca corregir los cronogramas de ejecución para cumplir con las exigencias regulatorias y la demanda del transporte aéreo en el departamento del Atlántico.

El Gobierno Nacional precisó que mantendrá una supervisión directa sobre las firmas contratistas encargadas de los frentes de trabajo restantes. El objetivo institucional apunta a restablecer la capacidad logística total del aeropuerto y garantizar estándares de seguridad y confort para los usuarios de la terminal aérea.