La sede está ubicada dentro de las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército, en el Batallón Paraíso, un edificio que ya existía y que incluye un búnker subterráneo construido originalmente para proteger al presidente en caso de un conflicto armado internacional. Desde allí, la sala de crisis coordinará en tiempo real decisiones de seguridad y orden público junto con las Fuerzas Militares, la Policía y otras autoridades competentes.

De la Espriella respondió así a versiones que circularon comparando el edificio con una construcción nueva de gran costo. Hasta el momento no hay una fuente independiente —como un organismo de control fiscal— que confirme externamente que la adecuación del espacio no implicó gasto público; lo que existe hasta ahora es la explicación directa del propio presidente electo.

Barranquilla funcionará como sede de trabajo permanente del gobierno, dentro de la estrategia de descentralización que de la Espriella ha promovido desde la campaña, con la promesa de «gobernar desde los territorios». Es el paso más concreto hasta ahora de esa promesa: convierte a la ciudad en un centro operativo real de seguridad nacional, no solo en un símbolo.