De la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio con un margen muy estrecho: 49,66% de los votos frente a 48,70% de Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. La ceremonia se realizará bajo un dispositivo de seguridad de 11.100 miembros de la Fuerza Pública, después de que el Consejo de Estado negara días atrás una petición para suspenderla.
El cambio más concreto de la transición es el de la cúpula de seguridad: Jorge Eduardo Mora López, mayor general en retiro, ya venía designado como ministro de Defensa desde julio. A él se suman, entre los nombres que suenan para los mandos, el general Erick Rodríguez o el mayor general Juan Carlos Correa Consuegra para comandante general de las Fuerzas Militares, el vicealmirante Hernando Enrique Mattos Dager en la Armada, el mayor general Edgar Falla Vargas en la Fuerza Aérea, y el general Alejandro Barrera —reincorporado al servicio activo— al frente de la Policía Nacional. El nuevo gobierno ha planteado como objetivo «recuperar hasta el último centímetro» del territorio en manos de estructuras criminales, devolver la moral a la Fuerza Pública y dar un giro de fondo en la política de seguridad, con más operaciones militares y el fin de las negociaciones de paz en curso. Hasta el momento es una hoja de ruta anunciada; su ejecución real está por verse.
La jornada está marcada por la polarización: mientras sectores del país celebran el cambio de gobierno con la consigna «Cesó la horrible noche» (verso del himno nacional), los 61 congresistas del Pacto Histórico anunciaron que no asistirán a la ceremonia, en un gesto que su vocería definió como «reconocemos la legalidad, pero no la legitimidad» del nuevo gobierno — no como un desconocimiento del resultado electoral.

