El diario El Colombiano reveló que la Fiscalía General tuvo indicios de una posible complicidad de escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) en el atentado contra el entonces senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito de Modelia, en Bogotá, apenas 46 días después del hecho. Según la investigación del medio, esa primera alerta llegó el 23 de julio de 2025, a partir de la declaración de Eduardo Jesús Moreno Medina, alias «Churco», entonces menor de edad, quien testificó sobre comunicaciones entre miembros de la estructura criminal y personas dentro del esquema de protección del senador.
Entre los hallazgos que reconstruye El Colombiano está un contacto guardado en el teléfono de Elder José Arteaga Hernández, alias «Chipi», bajo el nombre «Escolta del senador», y una llamada de menos de tres segundos en la que, según la reconstrucción, respondieron «hay manifestaciones» —una frase que habría servido para alertar en tiempo real sobre los movimientos del senador. La Fiscalía también documentó, mediante geolocalización de antenas, dos encuentros entre escoltas y Simeón Pérez Marroquín, alias «El Viejo», señalado como uno de los coordinadores del atentado: el primero el 29 de enero y el segundo a comienzos de abril de 2025.
La investigación atribuye el plan del magnicidio a la disidencia de las Farc Segunda Marquetalia, liderada por Luciano Marín Arango, alias «Iván Márquez». En el proceso judicial por el atentado ya hay tres condenas: Arteaga Hernández («Chipi») fue condenado a 26 años y 3 meses, Pérez Marroquín («El Viejo») a 22 años y 4 meses, y Katherine Andrea Martínez («Gabriela») a 21 años y 2 meses. La revelación de El Colombiano reabre la pregunta sobre por qué, si la Fiscalía tuvo esta alerta desde julio de 2025, el presunto riesgo dentro del esquema de seguridad no se atendió antes.

